Tras varios meses dándole vueltas, he decidido comenzar un blog sobre la medicina del presente y la medicina del futuro. Y qué mejor comienzo que resumiendo el seminario que, como cada año, organiza el Instituto Roche y en el que se repasan los eventos más relevantes sucedidos los últimos 365 años y que se ha celebrado este fin de semana en Bilbao.
La edición 2013 ha estado dedicada, como no podía ser de otra manera, a la influencia de la crisis en la innovación. Jon Darpón, consejero de salud del País Vasco, reconoció que la crisis condiciona y que el momento es "complejo", afrontando el reto "con realismo", "renunciando a lo accesorio para centrarse en lo sustancial" y, en todo caso, defendiendo la universalidad "y recuperando el prestigio".
Como apuntó, su departamento tiene como objetivo "la mejor normalidad", sin servicios estrella, con un alto nivel medio de cada centro asistencial. Y lanzó una carga de profundidad al funcionamiento del Consejo Interterritorial, al que calificó de órgano de posicionamiento político en el que basta con preguntar de qué partido son los consejeros. "Está en crisis desde hace muchos años", lamentó.
A continuación, Guillermo L. Vivanco, jefe de la sección de oncología médica del Hospital de Cruces hizo una encendida defensa de la investigación, que considera "consustancial a la medicina", porque en su opinión cuanto es mejor la investigación de un hospital, mejor es su asistencia y viceversa.
Definición de medicina individualizada
"Prefiero el concepto de medicina individualizada mejor que personalizada: es aquella que identifica a los individuos con una probabilidad de responder a un determinado tratamiento o de padecer una cierta toxicidad. Es una medicina participativa, porque el paciente toma decisiones", resumió.
Los desafíos son numerosos: la evidencia es un componente más de la toma de decisiones políticas, con una diferente interpretación de la evidencia 'científica' y 'política', cada una de ellas con diferentes tiempos: mientras que en la primera las decisiones se toman a corto plazo, en investigación son precisos plazos más largos.
"Como sugerencias en tiempos de crisis, propongo que se reconozca el mérito, medidas facilitadoras concretas e informar, informar e informar...", recalcó.
La segunda jornada reunió a profesionales de perfiles muy distintos. Para Iñaki Gutiérrez-Ibarluzea, del Servicio de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Euskadi, el contexto es importante porque la tecnología debe ser segura, eficaz y debe poder ser asumida por el sistema, por lo que deberían explorarse nuevas formas para su incorporación, como las nueva formas de riesgo compartido o el diálogo temprano.
Cambio cultural pendiente
Cristina Avendaño, directora de la AEMPS hasta 2010, subrayó que los medicamentos tienen un beneficio riesgo favorable, pero no son seguros. "Retirar un medicamento no es un fracaso, es un éxito: la vigilancia es constante, las decisiones se toman en función a la evidencia que se tiene. El cambio cultural pendiente es que no se financie todo lo que se autorice: debe realizarse una financiación selectiva, que no debería disfrazarse de falta de eficacia o evidencia y con un análisis coste efectividad que debe ser obligatorio", propuso.
Para Ana Clopés, farmacéutica hospitalaria del Instituto Catalán de Oncología, la situación del cáncer en Europa es buena, con 800 nuevas moléculas en desarrollo, aunque la crisis económica tiene evidentes consecuencias sobre la salud. Una situación que obliga a plantearse numerosos interrogantes, con evaluación de resultados y coordinación en red. Un ejemplo es la experiencia del grupo Génesis-Sefh, con un modelo de informe de evaluación que ya ha sido adoptado por el 80% de los hospitales españoles. Además, recalcó que las decisiones participadas deben implantarse en guías.
Entre los retos que enumeró, destaca la necesidad de implantar decisiones estandarizadas y con criterios explícitos, una discusión sobre el beneficio clínico y el valor aportado y sobre los términos de coste oportunidad, con guías de práctica clínica y tics como herramientas de soporte.
Por último, el oncólogo Josep Manuel Piera repasó problemas inherentes a las innovaciones como la multiplicidad de novedades, una eficacia no siempre relevante (y, a veces, reducida), con una metodología compleja de los estudios y unos precios elevados. "Los problemas también pueden ser no inherentes: hay diversidad de los niveles de decisión, diferencias entre las comunidades autónomas y a veces incluso dentro de ellas y con unos criterios de evaluación ausentes en la mayoría de países y casos como Nice, criticado, pero argumentado y transparente", opinó.
Incentivos para el acceso
Según su criterio, debe priorizarse la calidad intrínseca de la innovación, la eficacia, la seguridad, el hecho de que sea personalizable, que disponga de una metodología sólida y a un precio razonable, ajustado al beneficio que aporta, al tamaño de la población y a la duración del tratamiento.
"El modelo futuro debe pasar por una evaluación centralizada, con participación de las comunidades autónomas y las sociedades científicas, que sea aceptada y aplicada en todas las CCAA, integrada en el proceso de asignación del precio final, con asignación y provisión de una partida presupuestaria específica y con un seguimiento transparente de la utilización del fármaco y de la partida presupuestaria", concluyó.
En resumen, muchos temas a debate, muchos aspectos candentes y el problema fundamental de conseguir que los pacientes tengan acceso a los tratamientos innovadores a un precio razonable. ¿Podrá cuadrarse el círculo algún día?
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